Archivos en la Categoría 'Literatura'

El sueño del Celta y la pesadilla capitalista

Leo estos días El sueño del Celta, el último libro de Mario Vargas Llosa: un magnífico híbrido entre el  periodismo novelado, la biografía fabulada y la literatura con fondo histórico, tan del gusto del autor de “La verdad de las mentiras”.

Desde luego “El sueño del Celta” es un buen ejemplo de la maestría alcanzada por Vargas Llosa a la hora de llevar a la práctica sus propias teorías sobre la esencia de la literatura y el arte de contar historias de ficción.

En el punto en el que estoy de la lectura, acabo de ver al protagonista, Roger Casement, dejar atrás la terrible historia de su viaje por el alto y el medio Congo, que le han permitido conocer de primera mano las atrocidades e iniquidades que sufre la población congolesa en nombre de la civilización europea en esa artificial construcción política que se llamó Reino Independiente del Congo: la nausebunda capa político-adminitrativa bajo la que se ocultó y alentó la codicia desbocada y la más brutal de las explotaciones de los seres humanos que tuvieron la desgracia de nacer en unas tierras cuya riqueza atrajeron a los mercaderes y capitalistas de la civilizada Europa.

La historia de Roger Casement, que data de principios del siglo XX, me ha hecho recordar algo que leí hace algún tiempo sobre las desgracias de los reinos negros de África en los albores de la Edad Moderna. Desgraciadamente la historia de crueldad, explotación y avaricia sobre África tiene varios siglos de antigüedad. Es el caso del Congo.

Los portugueses alcanzaron la desembocadura del Congo en 1482. Al Oeste y el Sur de este río se extendía un amplio reino formado por diferentes grupos étnicos cuya base de supervivencia era el policultivo en una economía agraria poco desarrollada. Aquella no era, desde luego, una sociedad idílica. Había esclavos y desigualdades. Algunas profesiones eran el monopolio eran el privilegio de una casta de “nobles” y contaban con un rey que era elegido en el seno de una familia de acuerdo a determinados requisitos físicos e intelectuales.

Sin embargo, no parece que existiera una desigualdad basada en la acumulación de la riqueza: la propiedad pertenecía al reino y los bienes y terrenos de todos los habitantes iban a parar al rey a su muerte. Una estructura económica de este tipo impedía la acumulación de capital y motivaba un cierto desapego a los bienes materiales.

Quizá por ello la llegada de los portugueses no fue vista en principio como una amenaza. Máxime cuando llegaban del mar, lugar de residencia de los espíritus que se reencarnaban en cuerpos blancos según las creencias de los congoleños. Tampoco fueron mal recibidos los ideales cristianos que, formulados en su literalidad, encajaban bastante bien con la cosmovisión de los habitantes del Congo. De hecho varios reyes del Congo se convirtieron al cristianismo y esta actitud le valió al reino la protección pontificia en 1571. Uno de los hijos del rey Nzinga Nkuwa sería enviado a Roma y llegaría a ser obispo.

Lo trágico de la historia es que la difusión de los ideales evangélicos no formaba parte de las prioridades de los colonizadores europeos. La misión civilizadora no era sino el barniz con el que se intentaba cubrir el verdadero objetivo: el saqueo de las tierras descubiertas a través de un comercio injusto y desigual, la caza del hombre para alimentar un tráfico de esclavos lleno de posibilidades en el futuro (tanto más cuanto la aniquilación de los indígenas americanos hacía imperiosa allí la necesidad de mano de obra barata o esclava).

La correspondencia mantenida entre los reyes del Congo y el rey de Portugal da buena cuenta del estado de estupor y de decepción de una civilización incapaz de entender la distancia sideral entre los propósitos teóricos de la acción civilizadora y la explotación, abuso y codicia que impulsaba a los europeos en la cruda realidad del día a día. Demasiados tratantes de esclavos y muy pocos misioneros. En vano pedirían los gobernantes del Congo la llegada de técnicos y sacerdotes. Lo que llegaba, cada vez en mayor número, eran explotadores y represores.

La terrible historia del Congo inició así una nueva etapa que se prolongó durante siglos hasta la época que retrata Vargas Llosa en “El sueño del Celta”.

Aunque Vargas Llosa plantea en su libro un meritorio recorrido para intentar vislumbrar las fronteras a las que puede llegar  la maldad de los seres humanos (y en eso conecta con otros autores como Conrand, Tolstoi o Grossman) no está de más señalar que, por encima de  la maldad de determinados individuos, está las más de las veces la lógica interna de un sistema económico que, teniendo como objetivo principal la acumulación de riqueza en pocas manos, nos condena una y otra vez a las mayores barbaries.

La Academia Nobel se da un homenaje

Es indudable que la Academia que concede los premios Nobel ha decidido este año darse un homenaje al otorgar el galardón a ese creador inmenso, ese fabulador genial que es Mario Vargas Llosa. Sus lectores empedernidos tendremos nuestro premio particular en unas pocas semanas cuando se ponga a la venta su próximo libro: El sueño del celta. Por no hablar de lo mucho que esperamos del discurso que tendrá que pronunciar en la recogida del Nobel. Para los que nunca nos cansamos de leer a Vargas Llosa es una de las mejores noticias de los últimos tiempos. Estamos de enhorabuena. 

Poveda y Gil de Biedma

Tucídides y su guerra del Peloponeso

Imagino que será lectura obligatoria en las facultades de historia pero “Historia de la guerra del Peloponeso”, de Tucídides de Oloro, debería ser también una lectura básica en la formación de cualquier periodista o aspirante a serlo.

 En estos días ando sumergido en la lectura de esta densa y brillante narración y no deja de sorprenderme la actualidad de su planteamiento y su defensa de la honestidad: el amor por la verdad, el esfuerzo por diferenciar hechos y opiniones y su anhelo permanente de ir más allá de la anécdota para lograr una comprensión cabal y fértil de los acontecimientos que sacudieron la Hélade hace 2.500 años.

Las relaciones entre periodismo e historia, las herramientas, técnicas e instrumentos de trabajo y análisis que se manejan en ambas profesiones, han sido objeto de muy apasionados debates. Hay muchas diferencias y coincidencias en el modus operandi de estos dos tipos de profesionales.

Pero, si se me permite el doble salto mortal, me resulta interesante leer la obra de Tucídides desde una perspectiva periodística. No en vano el autor narra los hechos de una guerra en la que se vio inmerso y de la que fue participante activo y protagonista en algunos casos. Tucídides es un testigo directo de muchos episodios y recoge en muchas ocasiones testimonios y relatos de sus contemporáneos, sometiendo siempre los datos recogidos al contraste y una comprobación de fuentes inédito hasta entonces, rechazando cualquier explicación sobrenatural, supersticiosa y derivada de prejuicios o tomas de partido a priori.

Es cierto que Tucídides aspira a mucho más que ser un mero cronista de lo que ve y, desde las primeras líneas de su obra, señala su objetivo de crear una obra “para las posteridad” con enseñanzas y conclusiones que sean de lectura universal y permitan extraer lecciones a las generaciones futuras. Una actitud impensable en un periodista por el propio objeto de su trabajo.

Pero hay mucho en su forma de enfrentarse a la tarea de analizar la Guerra de Peloponeso que podría servir de faro a muchos profesionales de la información, convertidos por la fuerza de los hechos en historiadores de lo inmediato, a los que se les puede y se les debe exigir  rigor, honestidad y una preocupación por desentrañar las causas de los conflictos similar a la que alienta la obra de Tucídides.

La tregua

La treguaAyer por la tarde a eso de las 17:00 horas comencé a leer La tregua de Mario Benedetti. En la décima página comprendí que éste es uno de esos libros que te exigen la lectura de un tirón porque es imposible apartarlo de las manos hasta que no se ha exprimido hasta la última gota toda la belleza y sabiduría del relato que propone. Así que me puse cómodo y me propuse disfrutar de una de esas tardes mágicas, de felicidad completa que la literatura te suele regalar cuando el azar de una compra casual en una librería pone ante tus ojos una historia tan bien contada, tan entretenida y con tantos significados.

 

Finalicé la lectura a eso de las diez y media de la noche y con ella incorporé a mi vida la historia de amor de Martín Salomé y Laura Avellaneda. Una historia que nos habla de la importancia de cada uno de los instantes que componen nuestra vida y de la urgencia con la que todos deberíamos esforzarnos por apresarlos con todas nuestras fuerzas. Un relato de fragilidades, de soledades y renaceres. Sublime. Una obra maestra. Una lección de literatura y una apología de la ternura.

Decidme cómo es un árbol

imagesÁngel y Marina me regalaron el viernes pasado el libro de Marcos Ana “Decidme cómo es un árbol”. Les agradezco el regalo porque me ha permitido conocer un texto prodigioso y recuperar una parte de la historia de mi país contada en primera persona por el autor, un preso político del franquismo al que las más de dos décadas en distintas cárceles fortalecieron en su arraiga convicción del valor supremo de la libertad y la dignidad de los hombres y mujeres. El narrador opta conscientemente, sin embargo, por convertir su peripecia personal en el testimonio de toda una generación y en la voz de cientos de personas a las que les fue arrebatada.

Mis amigos Ángel y Marina, que tuvieron ocasión de conversar con el autor tras asistir a un coloquio recientemente celebrado en La Cabrera, me trasladaron la inmensa humanidad y la fuerza de los ideales que trasmite Marcos Ana. Todo eso se transparenta con nitidez en el libro.

La lectura me ha llevado a reflexionar sobre la enorme contribución que los comunistas españoles han realizado a la historia de nuestro país y, especialmente a la larga lucha por la recuperación de las libertades. En muchas ocasiones, incluso en ámbitos progresistas, he escuchado feroces proclamas anticomunistas, de una ferocidad sólo proporcional a la abismal ignorancia que exhiben sus autores sobre el papel del PCE en la historia de nuestro país. Un partido que cargó sobre sus hombros con la mayor parte del peso de la resistencia contra el franquismo gracias a cientos de miles de hombres y mujeres que llevaron su compromiso con la libertad a sus últimas consecuencias.

Para todos aquellos que alguna vez han escuchado estas soflamas, y más aún para aquellos que las repiten y las esgrimen como arma arrojadiza, es muy aconsejable la lectura de este libro.

Por último, hay una iniciativa en marcha para que se conceda a Marcos Ana el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Si quieres sumar tu firma a esta iniciativa puedes hacerlo pinchando aquí.  

Una Iliada en primera persona y sin dioses

IliadaAlesandro Baricco cuenta, en la presentación de “Homero.Iliada”, como el proyecto de realizar una lectura pública del clásico griego le dio el valor suficiente para atreverse con la adaptación del texto. El resultado es prodigioso e intenso, en parte por la habilidad y cuidado que se ha puesto en el proceso y en parte porque la materia prima, los más de 15.000 versos homéricos, conserva aún toda la fuerza y el aliento que le ha permitido perdurar a través de los siglos cómo una de las más grandes historias producidas por la imaginación de los seres humanos.

Si te animas a leer este libro te encontrarás con una versión de la Iliada en primera persona, en la que van tomando la palabra sucesivamente los principales personajes del relato (Briseida, Agamenón, Aquiles, Patroclo, Sarpedón etc). El segundo factor a tener en cuenta es que se trata de una Iliada sin dioses, centrada en las acciones y pensamientos de los hombres y mujeres a los pies de las naves aqueas.

El resultado, ya lo he dicho, es sorprendente, espléndido y de muy recomendable lectura. Todo un hallazgo para aquellos que pensamos que los clásicos están precisamente para ser manoseados, transformados y alterados precisamente por ser eso: clásicos que si son adaptados con sabiduría, como es el caso, producen magníficos resultados y que, en caso contrario, salen indemnes de cualquier prueba pues la calidad del original eclipsará cualquier tropelía y las condenará al olvido.

Lo menos creíble –es una opinión personal- es el forzado intento de transformar la imagen de Aquiles, ese bárbaro cuyas hazañas tan bien encajarían en una película de Tarantino. Se me dirá que es el caso del resto de los héroes de la Iliada y su ideal guerrero homérico. Cierto. Por eso resulta un tanto forzado el intento de salvar a Aquiles de la quema y barnizar sus pensamientos de un extraño pensamiento “pacifista” traído por los pelos.

Y en cualquier caso siempre está la figura de Paris, tan alejado de la visión del mundo de Aquiles, Menelao, Agamenón y demás guerreros heroicos. Paris es, para mí, uno de los personajes más atrayentes de la gesta homérica.

En cualquier caso el libro es una buena excusa para pasar unas horas realmente divertidas y, sobre todo, para experimentar el deseo de revisar el texto originario y permitir que te vuelva a atrapar una aventura con unos versos iniciales tan sugerentes:

Canta, oh diosa, la cólera del pelida Aquiles;
cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos
y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes,
a quienes hizo presa de perros y pasto de aves
cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando
el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.

Ahora sí

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Lorca y la jornada de reflexión

Cuando Antonio Arroyo me comentó que el 6 de junio el COGAM celebraría una lectura pública de poemas de Federico García Lorca en la plaza de Santa Ana, junto a la estatua del poeta, con motivo de la efeméride de su nacimiento me pareció una buena manera de disfrutar del día de reflexión tras una intensa y ajetreada campaña.

Desgraciadamente la Junta Electoral ha decidido no autorizar ese acto “en atención a la necesidad de preservar el clima de tranquilidad necesaria que ha de presidir ese día para el ejercicio del derecho a sufragio”.

Se me escapa en qué medida la lectura de versos de Lorca puede contribuir a alterar la tranquilidad ni cuál puede ser el pernicioso efecto de la poesía leída en público sobre el proceso de reflexión de los ciudadanos.

Deben ser cientos los actos culturales que se celebran en Madrid el 6 de junio, entre ellos en Lavapiés el II Festival de Bollywood que debe reunir entre sus ventajas el no alterar en nada la tranquilidad en la jornada de reflexión, a diferencia de Lorca al que se le supone la capacidad de poner nervioso no se sabe muy bien a quién.

El Festival Bollywood es una buena segunda opción pero creo que yo dedicaré la jornada de reflexión a quedarme en casa releyendo Poeta en Nueva York. Puedo garantizar que no afectará al sentido de mi voto.

Victor Jara

Vistor JaraLa música de Víctor Jara forma parte de mi educación sentimental y de mis recuerdos de la infancia. Se escuchaba mucho en mi casa y aún hoy soy capaz de rememorar las portadas de muchos de sus discos y de cantar de corrido muchas de sus letras.

Por eso me ha conmovido la noticia del procesamiento de uno de los reclutas que se ensañó con el cantautor chileno, torturado y asesinado en los primeros momentos del golpe de estado de Pinochet. Como los familiares de Víctor Jara, espero que la investigación continúe y paguen por su crimen también los que dieron la orden de acabar con una de las voces más destacadas y hermosas de la democracia chilena.

En el caso de Victor Jara, como en el de Federico García Lorca, Miguel Hernández y miles y miles de seres humanos sacrificados por su amor a la libertad, recuerdo los versos del también chileno Pablo Neruda:

Por estos muertos, nuestros muertos
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen
pido castigo.

No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre
pido castigo.
No los quiero de embajadores
tampoco en su casa tranquilos.
Los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza en este sitio.
Quiero castigo,
quiero castigo.

La bitácora de Joaquín Vida

sin-titulo-1-copiaJoaquín Vida, director de teatro y hombre de la cultura en la acepción más amplia de la palabra, ha celebrado su reciente cumpleaños creando un blog en el que ofrece su visión personal sobre algunos de los montajes teatrales en los que ha participado a lo largo de su dilatada vida profesional.

Una bitácora sorprendente, llena de interesantes pensamientos y que nos sirve para acercarnos a algunos de los textos más interesantes del teatro de todos los tiempos de la mano de una persona que, como Joaquín, ha sabido valorarlos, interiorizarlos y compartir con miles de persona su visión de estas obras. Una bitácora que transpira amor por el teatro, respeto por el público y dedicación.

 

En definitiva, una forma diferente de acercarse al teatro y la literatura y un inesperado regalo con el que Joaquín nos ha querido hacer partícipes de su cumpleaños.

 

La buena costumbre de regalar libros


La costumbre de leer todos aquellos libros que me regalan me ha deparado a lo largo de mi vida muy agradables sorpresas y hay pocas cosas que agradezca más que un regalo en forma de libro de esos de los que no he oído hablar.  Para mi tiene un altísimo valor que alguien me regale un libro que le ha gustado y quiera compartir conmigo algo que le ha conmovido, interesado, conmovido o atraído. De esta forma he leído libros insospechados sobre el descubrimiento del ADN, descubierto a poetas que nunca hubiese conocido y apreciado a novelistas que de otra manera hubiesen permanecido ignorados para mí.

 

Este alto valor tiene una contrapartida que a veces me genera problemas. Yo siempre regalo libros, libros que me han gustado, libros en los que veo reflejado algo de mí o cuya lectura me ha resultado especialmente motivadora. Hace unos meses una amiga común de alguien que cumplía años me advertía cariñosamente: “¿Puedes dejar de regalarle a nuestra amiga libros de tus poetas favoritos?”. Bueno, Esther, pues no, no puedo, es el mejor regalo que se me ocurre y estoy seguro de que si los lee descubrirá el inmenso tesoro que se encierra entre sus páginas.

 

El caso es que estas pasadas navidades Mari Carmen me regaló dos libros de los que no tenía noticia, La biblia de barro y La Hermandad de la Sábana Santa, ambos de Julia Navarro. He pasado unos ratos estupendos, sumergido en estos libros de aventuras, escritos con un gran rigor documental y en los que la autora despliega una asombrosa capacidad para trasladarse de punta a punta del planeta y atravesar milenios siguiendo el hilo de tramas audaces y capaces de atrapar al lector e ir conduciéndole a través de los episodios históricos que se evocan. De alguna forma he redescubierto en estas semanas el placer de leer como lo hacía hace muchos años cuando devoraba las aventuras salidas de la imaginación de Salgari, Julio Verne etc. Y eso con dos libros de un género, la novela histórica, hacia el que tengo muchos reparos porque me ha supuesto no pocas decepciones.

 

Gracias, Mari Carmen, por regalarme esas dos aventuras.

Lecciones de historia en el homenaje a la Librería de Mujeres

 

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Carmen Sáez de Buenaventura, una de las fundadoras de la Librería de Mujeres, comentó, en el marco del homenaje que los socialistas de Distrito Centro y Madrid rindieron el pasado sábado a las mujeres que impulsaron y han mantenido hasta la actualidad este establecimiento, que era gracias a la aprobación de la Constitución de 1978 que esta Librería había podido abrir sus puertas. Se refería al hecho de que en la España preconstitucional a las mujeres se les negaba la capacidad jurídica de arrendar inmuebles, por ejemplo, o emprender negocios sin la pertinente autorización de sus maridos o tutores legales.

 

Seguramente la modestia le impidió completar la frase afirmando algo que me permito apuntar yo desde esta bitácora: probablemente  la Constitución española de 1978 no hubiese visto la luz si no hubiesen existido personas, como las impulsoras de la Librería de Mujeres, empeñadas en recuperar las libertades y ampliar los espacios de igualdad y democracia desde la sociedad. Por eso es tan meritoria la aportación que a esta causa realizó y sigue realizando el movimiento feminista y tan merecido el homenaje organizado por la Agrupación Socialista de Distrito Centro y la Secretaría de Políticas de Igualdad del PSM a la Librería de Mujeres.

 

Se habla mucho del desconocimiento generalizado de la historia de las mujeres, ocultado durante siglos por una cultura que sigue privilegiando el papel de los hombres en la esfera pública e ignorando la aportación de la mitad de la población en todos los procesos históricos. Escuchar al grupo de mujeres que se reunieron en el homenaje a la Librería de Mujeres me ha hecho pensar que este análisis sigue siendo válido para períodos tan recientes de nuestra historia como es el proceso de transición política de la dictadura a la democracia. En el terreno de las imágenes, y más allá de la fotografía icónica de Pasionaria regresando de su largo exilio, hay poca presencia femenina en las instantáneas de aquella época. No hubo mujeres en la ponencia que redactó la Constitución y su número fue muy limitado en las primeras Cortes democráticas. Es decir, la aportación de las mujeres a nuestra democracia puede pasar desapercibida si fijamos nuestros ojos en los escenarios a los que inevitablemente seguimos dirigiendo nuestra atención a la hora de construir nuestro relato histórico, la memoria de nuestro pasado reciente.

 

Y sin embargo… sin embargo había mujeres en las calles, en las asociaciones, mujeres que reivindicaban libertad e igualdad para todos y todas, mujeres que creaban librerías, que debatían, que reivindicaban, que no se rendían. Gracias a ellas, probablemente, hoy contamos con una democracia sólida y moderna. Aunque aún quede mucho camino por recorrer es posible reconocer un hilo conductor entre aquellas luchas y la creación reciente de un Ministerio de Igualdad, entre aquel papel desempeñado por el movimiento feminista y las actuales medidas para ampliar los espacios de igualdad y derechos sin discriminaciones.

 

Por eso son tan enriquecedores actos como el del sábado pasado en la Agrupación Socialista de Distrito Centro. Actos que nos permiten descubrir que bajo la versión oficial de la historia hay también una pluralidad de historias de lucha, de esfuerzo, de sacrificio que han sido esenciales para llegar  hasta donde estamos.

 

Gracias, por todo ello, a las mujeres que nos acompañaron en el acto de homenaje a la Librería de Mujeres. Y gracias, desde luego por el regalo que nos hicieron las actuales responsables de la Librería, Ana Rodríguez y Elena Las Heras, que respondieron a la iniciativa haciendo lo que mejor saben hacer: nos recomendaron la lectura de un libro: Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Apuntada queda la recomendación.

Homenaje a la Librería de Mujeres

 

image002Este sábado se celebra en la Agrupación Socialista de Distrito Centro un acto de homenaje a la Librería de Mujeres con el que se quiere reconocer el esfuerzo y trabajo desplegado en las últimas tres décadas por las mujeres que impulsaron y han dado continuidad a este espacio de encuentro y difusión de la cultura.

 

La cita es el sábado, 7 de marzo, a  las 19:00 horas, en la Agrupación Socialista de la c/ Hernán Cortés, 9. Al día siguiente, domingo, está convocada una manifestación para celebrar el 8 de marzo entre la plaza de Jacinto Benavente y la Glorieta de Atocha a partir de las 12:00 horas.

Los “Amantes, verdugos y pesadillas” de Marta Gómez Casas

495e4e3c6fb3Mi amiga Marta Gómez presenta el próximo jueves, 5 de marzo, su libro de poesía “Amantes, verdugos y pesadillas”. Será en la Casa del Libro de la calle Fuencarral, 119, a las 19:30 horas.

Para mí, que la he visto escribir versos inclinada sobre las mesas de las aulas de la Facultad de Periodismo hace la friolera de 20 años, será un momento emocionante e intenso. Por lo que ha desvelado de su nuevo poemario, Marta conserva intacta su atracción por el exotismo orientalizante y una necesidad apremiante de especiar sus palabras con sabores intensos, con olores penetrantes y sonidos lejanos…

 

Como si necesitara esponjar las palabras para impregnarlas de sueños, de deseos, de cualquier componente volátil que le permita emprender viajes y  alejarse del suelo, elevándose por encima de nuestras cabezas.

 

Así que allí estaré para conocer más de estos nuevos poemas de Marta. Aquí dejo lo que ha avanzado en la invitación:

 

“Tan lejos y tan cerca

Tan perdido en el mapa y tan dentro de mi sangre.

Tan mío, tan del mundo, tan granito de arena,

Tan colosal crujido planetario, tan solo…

Tanto deseo, tanta piel,

Tanto amor y tanta tristeza encadenada,

Tanta guerra me das, como paz llevemos los dos siempre.

Palabras sonoras, palabras huecas como troncos de árbol,

Flautas traveseras, cañas de bambú, cañerías de plomo,

Barquillos de canela y túneles abiertos al tiempo que nos amamos”.

 

Espero mucho de esta poeta sin mar capaz de escribir versos como olas.

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YO SOY ANTINUCLEAR

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