Archivos para la Categoría 'Literatura'

La tregua

La treguaAyer por la tarde a eso de las 17:00 horas comencé a leer La tregua de Mario Benedetti. En la décima página comprendí que éste es uno de esos libros que te exigen la lectura de un tirón porque es imposible apartarlo de las manos hasta que no se ha exprimido hasta la última gota toda la belleza y sabiduría del relato que propone. Así que me puse cómodo y me propuse disfrutar de una de esas tardes mágicas, de felicidad completa que la literatura te suele regalar cuando el azar de una compra casual en una librería pone ante tus ojos una historia tan bien contada, tan entretenida y con tantos significados.

 

Finalicé la lectura a eso de las diez y media de la noche y con ella incorporé a mi vida la historia de amor de Martín Salomé y Laura Avellaneda. Una historia que nos habla de la importancia de cada uno de los instantes que componen nuestra vida y de la urgencia con la que todos deberíamos esforzarnos por apresarlos con todas nuestras fuerzas. Un relato de fragilidades, de soledades y renaceres. Sublime. Una obra maestra. Una lección de literatura y una apología de la ternura.

Decidme cómo es un árbol

imagesÁngel y Marina me regalaron el viernes pasado el libro de Marcos Ana “Decidme cómo es un árbol”. Les agradezco el regalo porque me ha permitido conocer un texto prodigioso y recuperar una parte de la historia de mi país contada en primera persona por el autor, un preso político del franquismo al que las más de dos décadas en distintas cárceles fortalecieron en su arraiga convicción del valor supremo de la libertad y la dignidad de los hombres y mujeres. El narrador opta conscientemente, sin embargo, por convertir su peripecia personal en el testimonio de toda una generación y en la voz de cientos de personas a las que les fue arrebatada.

Mis amigos Ángel y Marina, que tuvieron ocasión de conversar con el autor tras asistir a un coloquio recientemente celebrado en La Cabrera, me trasladaron la inmensa humanidad y la fuerza de los ideales que trasmite Marcos Ana. Todo eso se transparenta con nitidez en el libro.

La lectura me ha llevado a reflexionar sobre la enorme contribución que los comunistas españoles han realizado a la historia de nuestro país y, especialmente a la larga lucha por la recuperación de las libertades. En muchas ocasiones, incluso en ámbitos progresistas, he escuchado feroces proclamas anticomunistas, de una ferocidad sólo proporcional a la abismal ignorancia que exhiben sus autores sobre el papel del PCE en la historia de nuestro país. Un partido que cargó sobre sus hombros con la mayor parte del peso de la resistencia contra el franquismo gracias a cientos de miles de hombres y mujeres que llevaron su compromiso con la libertad a sus últimas consecuencias.

Para todos aquellos que alguna vez han escuchado estas soflamas, y más aún para aquellos que las repiten y las esgrimen como arma arrojadiza, es muy aconsejable la lectura de este libro.

Por último, hay una iniciativa en marcha para que se conceda a Marcos Ana el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Si quieres sumar tu firma a esta iniciativa puedes hacerlo pinchando aquí.  

Una Iliada en primera persona y sin dioses

IliadaAlesandro Baricco cuenta, en la presentación de “Homero.Iliada”, como el proyecto de realizar una lectura pública del clásico griego le dio el valor suficiente para atreverse con la adaptación del texto. El resultado es prodigioso e intenso, en parte por la habilidad y cuidado que se ha puesto en el proceso y en parte porque la materia prima, los más de 15.000 versos homéricos, conserva aún toda la fuerza y el aliento que le ha permitido perdurar a través de los siglos cómo una de las más grandes historias producidas por la imaginación de los seres humanos.

Si te animas a leer este libro te encontrarás con una versión de la Iliada en primera persona, en la que van tomando la palabra sucesivamente los principales personajes del relato (Briseida, Agamenón, Aquiles, Patroclo, Sarpedón etc). El segundo factor a tener en cuenta es que se trata de una Iliada sin dioses, centrada en las acciones y pensamientos de los hombres y mujeres a los pies de las naves aqueas.

El resultado, ya lo he dicho, es sorprendente, espléndido y de muy recomendable lectura. Todo un hallazgo para aquellos que pensamos que los clásicos están precisamente para ser manoseados, transformados y alterados precisamente por ser eso: clásicos que si son adaptados con sabiduría, como es el caso, producen magníficos resultados y que, en caso contrario, salen indemnes de cualquier prueba pues la calidad del original eclipsará cualquier tropelía y las condenará al olvido.

Lo menos creíble –es una opinión personal- es el forzado intento de transformar la imagen de Aquiles, ese bárbaro cuyas hazañas tan bien encajarían en una película de Tarantino. Se me dirá que es el caso del resto de los héroes de la Iliada y su ideal guerrero homérico. Cierto. Por eso resulta un tanto forzado el intento de salvar a Aquiles de la quema y barnizar sus pensamientos de un extraño pensamiento “pacifista” traído por los pelos.

Y en cualquier caso siempre está la figura de Paris, tan alejado de la visión del mundo de Aquiles, Menelao, Agamenón y demás guerreros heroicos. Paris es, para mí, uno de los personajes más atrayentes de la gesta homérica.

En cualquier caso el libro es una buena excusa para pasar unas horas realmente divertidas y, sobre todo, para experimentar el deseo de revisar el texto originario y permitir que te vuelva a atrapar una aventura con unos versos iniciales tan sugerentes:

Canta, oh diosa, la cólera del pelida Aquiles;
cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos
y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes,
a quienes hizo presa de perros y pasto de aves
cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando
el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.

Ahora sí

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Lorca y la jornada de reflexión

Cuando Antonio Arroyo me comentó que el 6 de junio el COGAM celebraría una lectura pública de poemas de Federico García Lorca en la plaza de Santa Ana, junto a la estatua del poeta, con motivo de la efeméride de su nacimiento me pareció una buena manera de disfrutar del día de reflexión tras una intensa y ajetreada campaña.

Desgraciadamente la Junta Electoral ha decidido no autorizar ese acto “en atención a la necesidad de preservar el clima de tranquilidad necesaria que ha de presidir ese día para el ejercicio del derecho a sufragio”.

Se me escapa en qué medida la lectura de versos de Lorca puede contribuir a alterar la tranquilidad ni cuál puede ser el pernicioso efecto de la poesía leída en público sobre el proceso de reflexión de los ciudadanos.

Deben ser cientos los actos culturales que se celebran en Madrid el 6 de junio, entre ellos en Lavapiés el II Festival de Bollywood que debe reunir entre sus ventajas el no alterar en nada la tranquilidad en la jornada de reflexión, a diferencia de Lorca al que se le supone la capacidad de poner nervioso no se sabe muy bien a quién.

El Festival Bollywood es una buena segunda opción pero creo que yo dedicaré la jornada de reflexión a quedarme en casa releyendo Poeta en Nueva York. Puedo garantizar que no afectará al sentido de mi voto.

Victor Jara

Vistor JaraLa música de Víctor Jara forma parte de mi educación sentimental y de mis recuerdos de la infancia. Se escuchaba mucho en mi casa y aún hoy soy capaz de rememorar las portadas de muchos de sus discos y de cantar de corrido muchas de sus letras.

Por eso me ha conmovido la noticia del procesamiento de uno de los reclutas que se ensañó con el cantautor chileno, torturado y asesinado en los primeros momentos del golpe de estado de Pinochet. Como los familiares de Víctor Jara, espero que la investigación continúe y paguen por su crimen también los que dieron la orden de acabar con una de las voces más destacadas y hermosas de la democracia chilena.

En el caso de Victor Jara, como en el de Federico García Lorca, Miguel Hernández y miles y miles de seres humanos sacrificados por su amor a la libertad, recuerdo los versos del también chileno Pablo Neruda:

Por estos muertos, nuestros muertos
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen
pido castigo.

No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre
pido castigo.
No los quiero de embajadores
tampoco en su casa tranquilos.
Los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza en este sitio.
Quiero castigo,
quiero castigo.

La bitácora de Joaquín Vida

sin-titulo-1-copiaJoaquín Vida, director de teatro y hombre de la cultura en la acepción más amplia de la palabra, ha celebrado su reciente cumpleaños creando un blog en el que ofrece su visión personal sobre algunos de los montajes teatrales en los que ha participado a lo largo de su dilatada vida profesional.

Una bitácora sorprendente, llena de interesantes pensamientos y que nos sirve para acercarnos a algunos de los textos más interesantes del teatro de todos los tiempos de la mano de una persona que, como Joaquín, ha sabido valorarlos, interiorizarlos y compartir con miles de persona su visión de estas obras. Una bitácora que transpira amor por el teatro, respeto por el público y dedicación.

 

En definitiva, una forma diferente de acercarse al teatro y la literatura y un inesperado regalo con el que Joaquín nos ha querido hacer partícipes de su cumpleaños.

 

La buena costumbre de regalar libros


La costumbre de leer todos aquellos libros que me regalan me ha deparado a lo largo de mi vida muy agradables sorpresas y hay pocas cosas que agradezca más que un regalo en forma de libro de esos de los que no he oído hablar.  Para mi tiene un altísimo valor que alguien me regale un libro que le ha gustado y quiera compartir conmigo algo que le ha conmovido, interesado, conmovido o atraído. De esta forma he leído libros insospechados sobre el descubrimiento del ADN, descubierto a poetas que nunca hubiese conocido y apreciado a novelistas que de otra manera hubiesen permanecido ignorados para mí.

 

Este alto valor tiene una contrapartida que a veces me genera problemas. Yo siempre regalo libros, libros que me han gustado, libros en los que veo reflejado algo de mí o cuya lectura me ha resultado especialmente motivadora. Hace unos meses una amiga común de alguien que cumplía años me advertía cariñosamente: “¿Puedes dejar de regalarle a nuestra amiga libros de tus poetas favoritos?”. Bueno, Esther, pues no, no puedo, es el mejor regalo que se me ocurre y estoy seguro de que si los lee descubrirá el inmenso tesoro que se encierra entre sus páginas.

 

El caso es que estas pasadas navidades Mari Carmen me regaló dos libros de los que no tenía noticia, La biblia de barro y La Hermandad de la Sábana Santa, ambos de Julia Navarro. He pasado unos ratos estupendos, sumergido en estos libros de aventuras, escritos con un gran rigor documental y en los que la autora despliega una asombrosa capacidad para trasladarse de punta a punta del planeta y atravesar milenios siguiendo el hilo de tramas audaces y capaces de atrapar al lector e ir conduciéndole a través de los episodios históricos que se evocan. De alguna forma he redescubierto en estas semanas el placer de leer como lo hacía hace muchos años cuando devoraba las aventuras salidas de la imaginación de Salgari, Julio Verne etc. Y eso con dos libros de un género, la novela histórica, hacia el que tengo muchos reparos porque me ha supuesto no pocas decepciones.

 

Gracias, Mari Carmen, por regalarme esas dos aventuras.

Lecciones de historia en el homenaje a la Librería de Mujeres

 

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Carmen Sáez de Buenaventura, una de las fundadoras de la Librería de Mujeres, comentó, en el marco del homenaje que los socialistas de Distrito Centro y Madrid rindieron el pasado sábado a las mujeres que impulsaron y han mantenido hasta la actualidad este establecimiento, que era gracias a la aprobación de la Constitución de 1978 que esta Librería había podido abrir sus puertas. Se refería al hecho de que en la España preconstitucional a las mujeres se les negaba la capacidad jurídica de arrendar inmuebles, por ejemplo, o emprender negocios sin la pertinente autorización de sus maridos o tutores legales.

 

Seguramente la modestia le impidió completar la frase afirmando algo que me permito apuntar yo desde esta bitácora: probablemente  la Constitución española de 1978 no hubiese visto la luz si no hubiesen existido personas, como las impulsoras de la Librería de Mujeres, empeñadas en recuperar las libertades y ampliar los espacios de igualdad y democracia desde la sociedad. Por eso es tan meritoria la aportación que a esta causa realizó y sigue realizando el movimiento feminista y tan merecido el homenaje organizado por la Agrupación Socialista de Distrito Centro y la Secretaría de Políticas de Igualdad del PSM a la Librería de Mujeres.

 

Se habla mucho del desconocimiento generalizado de la historia de las mujeres, ocultado durante siglos por una cultura que sigue privilegiando el papel de los hombres en la esfera pública e ignorando la aportación de la mitad de la población en todos los procesos históricos. Escuchar al grupo de mujeres que se reunieron en el homenaje a la Librería de Mujeres me ha hecho pensar que este análisis sigue siendo válido para períodos tan recientes de nuestra historia como es el proceso de transición política de la dictadura a la democracia. En el terreno de las imágenes, y más allá de la fotografía icónica de Pasionaria regresando de su largo exilio, hay poca presencia femenina en las instantáneas de aquella época. No hubo mujeres en la ponencia que redactó la Constitución y su número fue muy limitado en las primeras Cortes democráticas. Es decir, la aportación de las mujeres a nuestra democracia puede pasar desapercibida si fijamos nuestros ojos en los escenarios a los que inevitablemente seguimos dirigiendo nuestra atención a la hora de construir nuestro relato histórico, la memoria de nuestro pasado reciente.

 

Y sin embargo… sin embargo había mujeres en las calles, en las asociaciones, mujeres que reivindicaban libertad e igualdad para todos y todas, mujeres que creaban librerías, que debatían, que reivindicaban, que no se rendían. Gracias a ellas, probablemente, hoy contamos con una democracia sólida y moderna. Aunque aún quede mucho camino por recorrer es posible reconocer un hilo conductor entre aquellas luchas y la creación reciente de un Ministerio de Igualdad, entre aquel papel desempeñado por el movimiento feminista y las actuales medidas para ampliar los espacios de igualdad y derechos sin discriminaciones.

 

Por eso son tan enriquecedores actos como el del sábado pasado en la Agrupación Socialista de Distrito Centro. Actos que nos permiten descubrir que bajo la versión oficial de la historia hay también una pluralidad de historias de lucha, de esfuerzo, de sacrificio que han sido esenciales para llegar  hasta donde estamos.

 

Gracias, por todo ello, a las mujeres que nos acompañaron en el acto de homenaje a la Librería de Mujeres. Y gracias, desde luego por el regalo que nos hicieron las actuales responsables de la Librería, Ana Rodríguez y Elena Las Heras, que respondieron a la iniciativa haciendo lo que mejor saben hacer: nos recomendaron la lectura de un libro: Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Apuntada queda la recomendación.

Homenaje a la Librería de Mujeres

 

image002Este sábado se celebra en la Agrupación Socialista de Distrito Centro un acto de homenaje a la Librería de Mujeres con el que se quiere reconocer el esfuerzo y trabajo desplegado en las últimas tres décadas por las mujeres que impulsaron y han dado continuidad a este espacio de encuentro y difusión de la cultura.

 

La cita es el sábado, 7 de marzo, a  las 19:00 horas, en la Agrupación Socialista de la c/ Hernán Cortés, 9. Al día siguiente, domingo, está convocada una manifestación para celebrar el 8 de marzo entre la plaza de Jacinto Benavente y la Glorieta de Atocha a partir de las 12:00 horas.

Los “Amantes, verdugos y pesadillas” de Marta Gómez Casas

495e4e3c6fb3Mi amiga Marta Gómez presenta el próximo jueves, 5 de marzo, su libro de poesía “Amantes, verdugos y pesadillas”. Será en la Casa del Libro de la calle Fuencarral, 119, a las 19:30 horas.

Para mí, que la he visto escribir versos inclinada sobre las mesas de las aulas de la Facultad de Periodismo hace la friolera de 20 años, será un momento emocionante e intenso. Por lo que ha desvelado de su nuevo poemario, Marta conserva intacta su atracción por el exotismo orientalizante y una necesidad apremiante de especiar sus palabras con sabores intensos, con olores penetrantes y sonidos lejanos…

 

Como si necesitara esponjar las palabras para impregnarlas de sueños, de deseos, de cualquier componente volátil que le permita emprender viajes y  alejarse del suelo, elevándose por encima de nuestras cabezas.

 

Así que allí estaré para conocer más de estos nuevos poemas de Marta. Aquí dejo lo que ha avanzado en la invitación:

 

“Tan lejos y tan cerca

Tan perdido en el mapa y tan dentro de mi sangre.

Tan mío, tan del mundo, tan granito de arena,

Tan colosal crujido planetario, tan solo…

Tanto deseo, tanta piel,

Tanto amor y tanta tristeza encadenada,

Tanta guerra me das, como paz llevemos los dos siempre.

Palabras sonoras, palabras huecas como troncos de árbol,

Flautas traveseras, cañas de bambú, cañerías de plomo,

Barquillos de canela y túneles abiertos al tiempo que nos amamos”.

 

Espero mucho de esta poeta sin mar capaz de escribir versos como olas.

Una historia de amor: “Seremos lo que hagamos juntos”

 

carta-de-amorAcudí ayer a la concentración contra la violencia de género en la Puerta del Sol. Este año el acto me ha parecido mejor organizado, con intervenciones que tocaron los temas y reivindicaciones clave. Un gran acierto el cierre con el Coro de mujeres y los hermosos versos de Rosalía de Castro resonando en el corazón de Madrid con toda la fuerza de la lengua gallega:

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila, 
 i eres o vento que zoa.

                                                 Si cantan, es ti que cantas,
                                                 si choran, es ti que choras,
                                                 i es o marmurio do río
                                                 i es a noite i es a aurora.

                                                 En todo estás e ti es todo,
                                                 pra min i en min mesma moras,
                                                 nin me abandonarás nunca,
                                                 sombra que sempre me asombras.

Siempre he pensado que la belleza es capaz de conjurar nuestros peores demonios, también este terrible que es la violencia de género. Y no conozco una expresión de belleza mayor que la poesía.

 

De vuelta a casa leo “Carta a D. Una historia de amor”, un libro de André Gorz que Norma me regaló hace unos meses. Es una arrebatadora carta en la se recorre la historia de amor, ternura, complicidad y alianza del autor con su esposa (“Seremos lo que hagamos juntos“, afirma en un momento del libro), aquejada de una grave enfermedad incurable.

 

Una mezcla maravillosa de ensayo, autobiografía, carta de amor abierta al mundo y reflexión sobre los grandes temas que nos mueven a los seres humanos. Un prodigioso ejemplo de que es posible establecer relaciones de igualdad en la pareja. Un alegato a favor del respeto. Una reivindicación de que es posible edificar una relación amorosa sobre los cimientos de los sentimientos y la reflexión sobre un proyecto común de vida que nunca termina de definirse del todo y que exige refundaciones periódicas.  

 

André Gorz y Dorine, su mujer, se suicidaron juntos pocos meses después de la aparición del libro. Él ya lo había anticipado: “Recién acabas de cumplir 82 años. Y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace 58 que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío. Por la noche veo la silueta de un hombre que, en una carretera vacía y en un paisaje desierto, camina detrás de un coche fúnebre. Es a ti a quien lleva esa carroza. No quiero asistir a tu incineración; no quiero recibir un frasco con tus cenizas. Oigo la voz de Kathleen Ferrier que canta Die Welt ist leer, Ich will nicht leben mehr [El mundo está vacío, no quiero vivir más] y me despierto. Espío tu respiración, mi mano te acaricia. A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos”.

Guerra y paz

 

Termino en estos días “Guerra y Paz”, de León Tolstoi, con la impresión de no haber leído nunca una novela tan redonda y con la felicidad de haber tenido la oportunidad de transitar por una construcción literaria tan sólida: una apasionante obra de ingeniería artística capaz de retratar de forma extraordinariamente viva la realidad de la Europa de principios del siglo XIX.

Es admirable la capacidad de Tolstoi de sumergirnos un una narración vertiginosa sobre las grandes fuerzas que hacen avanzar la historia de las sociedades sin dejar de presentarnos a los seres humanos en su dimensión más personal, más individual e íntima. De ese entrecruzamiento de planos, entre la preciosa sustancia de cada una de las aventuras vitales de sus personajes y el gran marco histórico de la aventura napoleónica, surge una novela llena de dramatismo, de ternura, de potencia vital.

 

Leo “Guerra y paz” algunos meses después de haber leído “Vida y destino”, de Vasili Grossman,  y me sorprende la capacidad de la literatura rusa para producir obras de apabullante calidad que pueden marcar, por sí solas, no sólo hitos en la historia de las letras universales sino que constituyen el prodigioso reflejo  de la historia de nuestro continente, con apenas 100 años de separación entre las realidades que les sirven de fondo: las campañas napoleónicas y el declive de la forma de vida de las clases privilegiadas de la rusia zarista, en un caso, la campaña de Stalingrado y el dominio aterrador del estalinismo en el segundo.  

Poesía en la Casa del Pueblo

Ayer en la Agrupación Socialista de Centro tuvo lugar un recital de poesía que sirvió para que Alicia González presentará su libro “Satisfacciones de esclavo”, recientemente publicado y ganador del Premio Internacional León Felipe de Poesía. Alicia nos leyó además algunos de sus poemas no publicados. Desde aquí quiero agradecerle el buen rato que nos hizo pasar en compañía de sus versos, aunque alguna compañera como Carmen Carvajal se acercara preocupada a ella al finalizar el recital para preguntarle por qué le sangraba tanto el corazón.

Me gustó oír poesía en la Casa del Pueblo y espero que, en el futuro, actividades como ésta tengan más espacio en el funcionamiento de la Agrupación de forma que nuestra sede pueda convertirse en un punto de encuentro y un lugar abierto donde disfrutar de la literatura, el arte, la historia, en fin, todas esas cosas que también forman parte de la vida de los ciudadanos y ciudadanas.

Contamos con un buen espacio para ello. Depende de nosotros llenarlo de vida y contenido.

Satisfacciones de esclavo

Este miércoles, 28 de mayo, la poetisa Alicia González, presentará en la Agrupación Socialista del Distrito Centro su libro “Satisfacciones de esclavo” ganador del Premio Internacional de Poesía León Felipe. La cita es a las 20:00 horas.

Os recomiendo que os acerquéis a escuchar los versos de Alicia. Una buena forma de pasar la tarde del próximo miércoles.

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