Es un tanto insensato y roza la temeridad ahorrar en educación precisamente en estos momentos, no sólo por la situación de crisis económica en la que vivimos, sino porque parece que van a ser precisamente el conocimiento, la formación y la mejor cualificación las palancas sobre las que debe apoyarse un nuevo modelo productivo que supere el actualmente existente y permita que países como España y regiones como Madrid sean competitivas y estén en disposición de seguir creciendo de forma equilibrada, justa y sostenible.
Así las cosas, necesitaremos una sociedad con altos niveles de formación y capaz de detectar y promocionar el talento, la innovación, la investigación, favoreciendo el acceso a la educación de todos los ciudadanos/as. Es vital para sociedades como la nuestra garantizar que todos los niños y niñas, independientemente de sus condicionantes sociales o económicos de origen, se incorporen en condiciones de igualdad a un sistema educativo de calidad, preparado para aprovechar el talento y la inteligencia de todos ellos/as y listo para garantizar que ninguna inteligencia es desaprovechada ni ningún itinerario formativo se ve truncado por razones extraacadémicas. Y esto vale para todos los niveles de la educación: desde la Escuela Infantil a la Universidad.
Por eso, invertir en Educación no es sólo una cuestión de elemental justicia social sino una decisión estratégica que afecta a nuestro futuro colectivo y nos colocará en mejores o peores condiciones de cara al futuro.
No lo debe entender así la Comunidad de Madrid que aprovecha la crisis como excusa para ahorrar allí donde debería hacerse un esfuerzo suplementario. Las asociaciones de padres y madres de alumnos/as ya han denunciado los recortes en las becas este año, que afectan a los estudiantes en diversos grados y cuantías con el denominador común de suponer mayores apuros a las familias con menos poder adquisitivo. O lo que es lo mismo, situar a los hijos e hijas de las familias menos pudientes en una situación objetiva de desigualdad a la hora de aprovechar las oportunidades que ofrece el sistema educativo.
He señalado al principio que ahorrar en educación era insensato y temerario. Como en realidad no creo que el gobierno de la Comunidad esté lleno de insensatos e irresponsables me inclino más bien por pensar que se trata de un política premeditada de perpetuación, desde los primeros niveles de la educación, de situaciones de desigualdad. Una política clasista que busca asegurar a las clases dominantes y sus hijos la mejor parte del pastel de la economía del futuro sin competidores advenedizos que sólo cuentan con su talento e inteligencia para superar los obstáculos y que pueden quedarse por el camino por falta de apoyo y recursos por parte de una administración que hace dejación de su responsabilidad de garantizar las mismas oportunidades para todos/as.
Cuánto talento, cuántos investigadores brillantes, cuántos cerebros perderemos como sociedad con este tipo de políticas es algo difícil de evaluar pero que tendrá consecuencias para todos/as. Un lujo que no nos podemos permitir.



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