Llueve sobre mojado y lamento ser reiterativo pero el particular cuento de la lechera en el que el Ayuntamiento de Madrid ha convertido el futuro del Mercado de La Cebada amenaza con no tener final feliz o no tener final, prolongando una situación que es desesperada para muchos comerciantes, para más de 100 personas que tienen su empleo en ese mercado, y muy preocupante para los vecinos del barrio y de todo un distrito que, tras el derribo del polideportivo de La Cebada, no cuenta con ninguna instalación de este tipo que atienda la demanda de una población de cerca de 150.000 personas.
Porque no parece haber luz al final del túnel en el que el gobierno del PP se ha metido con el proyecto de remodelación del mercado que debería ser una realidad antes de finalizar esta legislatura, tal y como anunciaron en 2008. Otra promesa incumplida, me temo. Claro que ahí está la crisis para justificarlo todo. Una crisis que, no obstante, le permite al Ayuntamiento invertir millones de euros en la remodelación del Palacio de Cibeles y, al tiempo, dejar morir al Mercado de La Cebada y eliminar el único Polideportivo del distrito Centro.
La concejala socialista Isabel Vilallonga se ha interesado por el futuro del mercado y la respuesta no ha podido ser más inquietante: la respuesta es que tenga confianza en la gestión de un gobierno municipal que lleva tres años dando largas al asunto.
Por si fuera poco La Razón da ideas y pone como modelo a seguir el Mercado de San Miguel que es un sitio muy fino al que se va a tomar cava y ostras mientras se decide qué capricho se da uno en alguno de los únicos y especializados puestos del supuesto mercado. Supuesto porque un mercado exige un mínimo de competencia y libre concurrencia para que el consumidor decida y no, como en este caso, la limitación de la oferta a una única carnicería, una única frutería o una única panadería… en fin la antítesis de un mercado y una fórmula más parecida a un monopolio como bien sabrán los liberales más estudiados.
Espero que la ocurrencia se quedará en las páginas del diario y no nos encontremos en breve con un nuevo centro de delicatessen en La Cebada, en el que los vecinos podamos brindar con champán por el derribo sin alternativas del único Polideportivo del distrito Centro de un Madrid con vocación olímpica. Sería un trago amargo, sin duda.
Por último, recordar nuevamente que existe un grupo de vecinos que han creado un grupo en facebook para ´reivindicar la construcción de un polideportivo en La Cebada.





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