Que el proyecto de integración europea no pasa por sus mejores momentos es una realidad tan obvia como que no existe alternativa posible a la necesidad de construir más Europa. La disyuntiva real es, en estos momentos, si Europa se construye al margen de sus ciudadanos o si éstos serán el motor fundamental del proyecto europeo, dándole una dimensión cultural, social y política que desborde los proyectos de limitar la UE a una unión económica amable para los capitales y los poderes económicos y lejana para la mayoría de los ciudadanos/as europeos.
La Unión Europea acumula los suficientes años de historia como para poder sacar conclusiones claras sobre quién defiende qué. Y parece evidente que han sido las fuerzas progresistas las que más decididamente han tirado del carro de un modelo de desarrollo basado en la prosperidad económica, la profundización en un modelo de bienestar y cohesión social y la ampliación de derechos y libertades en una Europa garante de la paz, la libertad y la justicia.
Las próximas elecciones europeas son trascendentales porque seguramente nos jugamos el futuro de la Unión Europea como proyecto común en un momento histórico en el que es posible fraguar alianzas de progreso con otros actores internacionales de forma que, entre todos, seamos capaces de inaugurar una nueva etapa para el mundo, gobernando la globalización desde criterios de justicia y equidad.
Por eso es importante que en las próximas semanas el debate se centre en Europa y seamos capaces como sociedad de entender qué es lo que decidimos el próximo 7 de junio.
Es importante porque el barullo que tienen montado en el Partido Popular amenaza con eclipsar aspectos decisivos en el debate político, con un Rajoy empeñado en convertir la cita electoral en un ajuste de cuentas con Zapatero y un Mayor Oreja-Aznar decididos a convertir la cita electoral en un ajuste de cuentas con Rajoy en la disputa del liderazgo de la derecha. Demasiado ruido para unas elecciones tan importantes a nivel europeo.
Pese a que echarán el resto para convencernos de lo contrario, es importante saber que el 7 de junio no se celebran elecciones generales ni primarias en el PP. Nos jugamos, ni más ni menos, el futuro de Europa, que no es poco.
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