En la Agrupación Socialista de distrito Centro estamos viviendo con gran intensidad un debate abierto y transparente con motivo del proceso de primarias. El objetivo es que, a través del intercambio de puntos de vista y argumentos, lleguemos a nuestra cita con la urna en la disposición de elegir al mejor candidato del PSM a la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Ya he comentado en esta misma bitácora las razones que me llevan a decantar mi voto por Tomás Gómez. Eso no impide, lógicamente, que escuche con atención las razones y argumentos de los compañeros/as que han decidido dar su voto a Trinidad Jiménez. Son opiniones valiosas que me hacen reflexionar. De mis conversaciones con los compañeros/as que apoyan a Trinidad Jiménez, con los que he hablado estos días extraigo una idea fuerza que todos ellos han situado en la cabecera de su argumentario: Trinidad Jiménez es más conocida, es más popular, tiene más tirón, puede darnos ese plus de votos que arrebate la mayoría a la derecha. En esencia es el mensaje machaconamente difundido por algunos medios de comunicación y magníficamente sintetizado en el sms que hemos recibido todos los militantes hace unos días: “Solo Trini puede ganar-encuesta Pais. Con Trini PSOE 6,5 puntos más…”.
Es un argumento que he oído, en ocasiones pronunciado desde la profunda convicción de que es cierto y, en muchas ocasiones también, trufado de la ilusión, la esperanza de que sea verdad aunque quien lo defiende no las tenga todas consigo.
La repetición de esta idea me ha hecho pensar mucho: ¿es posible que sea cierto? ¿es posible que esté obcecado en negar validez a unas encuestas tan ampliamente difundidas? ¿Mi niego a ver la realidad de las ventajas electorales del tirón de una candidata con “popularidad” y “tirón”?
No soy experto en encuestas pero en la Universidad dedique un año completo a aprender cómo detectar las trampas en las lecturas que se hace de las mismas. Y, desde luego, en las publicadas en los últimos días, hay unas cuantas trampas. En cualquier caso decido alejarme del resbaladizo terreno de las encuestas y buscar una tierra más firme para iniciar la reflexión.
Afortunadamente hay precedentes cercanos en el tiempo: es práctica común en nuestro sistema político la estrategia de situar en la cabeza de las listas a personas “con tirón” y “conocidas” en un intento por movilizar el voto y aprovechar ese plus de popularidad. El resultado de experimentos de este tipo en las listas del PSM-PSOE es bien conocido en Madrid y no es preciso abundar en ello.
Pero ¿y en otras latitudes? En las últimas elecciones generales, de hecho, varios ministros del gobierno encabezaron las listas en diversas provincias. Su condición de ministros les daba esa proyección mediática, ese nivel de conocimiento y popularidad que se presupone idóneo a la hora de captar más votos. ¿Cuáles fueron los resultados? He elaborado una pequeña tabla para ilustrarlo a partir de los resultados electorales reales:
| Provincia | Cabeza de lista | 2004 | 2008 | Diferencia |
| Orense | Elena Espinosa | 31,39% | 37,63% | +6,24 |
| Barcelona | Carme Chacón | 41,68% | 46,72% | + 5,04 |
| León | José Antonio Alonso | 46,82% | 49,5% | + 2,68 |
| Cantabria | Elena Salgado | 40,90% | 43,43% | + 2,53 |
| La Coruña | César Antonio Molina | 39,07 | 39,89% | +0,82 |
| Cádiz | Alfredo Pérez Rubalcaba | 50,67% | 51,03% | + 0,36 |
| Salamanca | Jesús Caldera | 39,69% | 39,09% | -0,6 |
| Alicante | Bernat Soria | 42,08% | 40,94% | -1,14 |
| Valencia | Mª Teresa Fernández de la Vega | 42,18% | 40,07% | - 2,11 |
| Murcia | Mariano Bermejo | 34,94% | 32,57% | -2,37 |
| Málaga | Magdalena Álvarez | 49,72% | 46,73% | -2,99 |
Los datos son los que son y seguramente se prestan a muchas lecturas. La que yo hago es la siguiente:
- El hecho de que un ministro/a, con toda su popularidad y “liderazgo social” a sus espaldas, encabece una lista no garantiza la obtención de una mejoría espectacular de resultados. En 2008 hubo dos casos llamativos de mejoría (Carme Chacón y Elena Espinosa) y ejemplos también de lo contrario (Mariano Bermejo y Magdalena Álvarez). En la mayor parte de los casos el experimento se saldó con resultados escasamente diferenciados de la cita electoral precedente.
- Desde luego, ser conocido o “popular” no es malo ni resta apoyos (gracias al proceso de primarias Tomás Gómez disfruta de hecho de unos niveles de conocimiento impensables hace un año y eso beneficia al Partido en su conjunto). Pero la clave es que la “popularidad” no garantiza nada.
- ¿Qué modelo se ajustará más a la realidad madrileña? Será el “efecto Trini” similar al “efecto Espinosa”, o por el contrario nos encontraremos con algo similar a lo sucedido en Murcia, Málaga o Valencia? ¿O nos quedaremos como estábamos, como es el significativo caso de un peso pesado como Rubalcaba en Cádiz?
- En cualquier caso parece que los ciudadanos, en su conjunto, no son demasiado proclives a dejarse deslumbrar por los potentes focos de la popularidad y emiten su voto teniendo en cuenta otros factores más complejos y más permanentes en el tiempo.
Lo cual me lleva a la casilla de salida en mi reflexión sobre a quién dar mi voto. Y me inclino por premiar el trabajo continuado, la preparación de alternativas, la tenacidad y la coherencia del trabajo desarrollado por el conjunto de los militantes socialistas madrileños, encabezados por Tomás Gómez, en los últimos tres años.
O lo que es lo mismo: a optar por la realidad del trabajo hecho y orillar los deseos alimentados por encuestas que los resultados electorales, en muchas ocasiones, terminan por desmentir sumiéndonos en la tristeza y la decepción por la oportunidad perdida.
Con todo, el mejor antídoto, la mejor vacuna contra ese futurible, no es otro que el trabajo que hemos realizado los socialistas en estos tres años. Un trabajo pegado al terreno, una labor de escucha e implicación en los problemas y necesidades que tenemos los ciudadanos madrileños.
A partir de ese trabajo sí es posible recuperar el gobierno de la Comunidad para esa mayoría social progresista a la que apela directamente Tomás Gómez en sus intervenciones, desde su convicción, compartida por muchos de nosotros/as de que los ciudadanos sabemos, en nuestra vida cotidiana, que sólo el esfuerzo, el trabajo y la tenacidad termina por dar frutos.
Porque es el trabajo el que termina movilizando la ilusión y es el trabajo y la tenacidad la que nos ha puesto en disposición, a la mayoría de los ciudadanos, de cerrar el largo capítulo de la hegemonía del PP en la región.




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