Archive for the 'historia antigua' Category

El color de los dioses

El próximo 18 de abril finaliza una magnífica exposición, que bajo el título El color de los dioses, puede visitarse hasta ese día en el Museo Arqueológico Regional, en Alcalá de Henares. La muestra permite conocer cómo eran originalmente las esculturas griegas –también las romanas-, llenas de colorido y muy alejadas del blanco marmóreo al que las tenemos asociadas.

Un colorido que permite redescubrir este arte y comprender hasta que punto la pintura era estimada por los griegos, aunque desgraciadamente hayamos perdido la mayor parte de la producción pictórica de la Grecia clásica y hasta nosotros hayan llegado sobre todo vestigios de su escultura y su arquitectura.

La exposición hace también una incursión sobre la pintura en  la escultura de las sociedades antiguas de la península ibérica.

Entre las joyas de la exposición, la imagen que ilustra esta entrada, la representación de Alejandro Magno en una aproximación a sus colores originales. Este altorrelieve pertenece al sarcófago del Abdalónimo de Sidón, que puede verse en el Museo Arqueológico de Estambul con una imagen muy distinta, desprovista de los colores, pero aún sobrecogedora.

Anuncios

Tucídides y su guerra del Peloponeso

Imagino que será lectura obligatoria en las facultades de historia pero “Historia de la guerra del Peloponeso”, de Tucídides de Oloro, debería ser también una lectura básica en la formación de cualquier periodista o aspirante a serlo.

 En estos días ando sumergido en la lectura de esta densa y brillante narración y no deja de sorprenderme la actualidad de su planteamiento y su defensa de la honestidad: el amor por la verdad, el esfuerzo por diferenciar hechos y opiniones y su anhelo permanente de ir más allá de la anécdota para lograr una comprensión cabal y fértil de los acontecimientos que sacudieron la Hélade hace 2.500 años.

Las relaciones entre periodismo e historia, las herramientas, técnicas e instrumentos de trabajo y análisis que se manejan en ambas profesiones, han sido objeto de muy apasionados debates. Hay muchas diferencias y coincidencias en el modus operandi de estos dos tipos de profesionales.

Pero, si se me permite el doble salto mortal, me resulta interesante leer la obra de Tucídides desde una perspectiva periodística. No en vano el autor narra los hechos de una guerra en la que se vio inmerso y de la que fue participante activo y protagonista en algunos casos. Tucídides es un testigo directo de muchos episodios y recoge en muchas ocasiones testimonios y relatos de sus contemporáneos, sometiendo siempre los datos recogidos al contraste y una comprobación de fuentes inédito hasta entonces, rechazando cualquier explicación sobrenatural, supersticiosa y derivada de prejuicios o tomas de partido a priori.

Es cierto que Tucídides aspira a mucho más que ser un mero cronista de lo que ve y, desde las primeras líneas de su obra, señala su objetivo de crear una obra “para las posteridad” con enseñanzas y conclusiones que sean de lectura universal y permitan extraer lecciones a las generaciones futuras. Una actitud impensable en un periodista por el propio objeto de su trabajo.

Pero hay mucho en su forma de enfrentarse a la tarea de analizar la Guerra de Peloponeso que podría servir de faro a muchos profesionales de la información, convertidos por la fuerza de los hechos en historiadores de lo inmediato, a los que se les puede y se les debe exigir  rigor, honestidad y una preocupación por desentrañar las causas de los conflictos similar a la que alienta la obra de Tucídides.

La serpiente vencida

 

la-serpiente-vencidaFascinado por la historia de Lilith, reina de los demonios, finalizo la lectura de “La serpiente vencida. Sobre los orígenes de la misoginia en lo sobrenatural”, un estudio de arqueología cultural que indaga sobre las razones de la milenaria vinculación de la mujer al mal, bien como causante directa del mismo o como vehículo necesario (los casos de la Pandora griega o la Eva bíblica son ilustrativos) de que éste nos aflija y persiga desde la noche los tiempos.

Lilith representaba el eros perverso y era la personificación de los peligros que entraña el atractivo femenino (…) Se cuerpo desnudo y deseable se presenta armado de garras con las que atrapa a sus presas masculinas convirtiéndose en una imagen fascinante y a la vez peligrosa. (…) A partir de esta imagen se construirá una leyenda que la convertirá en un monstruo originario enemigo también de recién nacidos y parturientas, ya que la sexualidad incontrolada se opone a la normalidad familiar y a la legítima descendencia.”

Antes de convertirse en la reina de los demonios Lilith fue la primera mujer de Adán, anterior  a Eva según el alfabeto de Ben Sira. Adán la consideraba una animal más del Paraiso puesto a su disposición por el dios creador y esto provocó la rebelión de Lilith que para escapar del Eden tuvo que burlar a su guardián y engañar al propio Yahweh logrando que éste le revelara su nombre sagrado.

Si me ha fascinado la historia de Lilith es porque, de alguna forma, condensa en un momento determinado de nuestra historia como civilización toda una tradición de miedos e intentos patriarcales por asumir definitivamente una posición dominante y de privilegio exclusivo.

El capítulo dedicado al judaísmo es seguramente el que más me ha impresionado del libro, quizá porque era el tema que más desconocía. Sin embargo el estudio arranca con las primeras representaciones femeninas del arte prehistórico para llegar al cristianismo primitivo pasando por las civilizaciones mesopotámicas del III milenio o las aportaciones de griegos, romanos y egipcios en el ámbito mediterráneo.

Entre los valores del texto destacan los sólidos puentes que establece entre la evolución de la imagen de la mujer y su vinculación al mal con la evolución económica, material y social de las sociedades, con la revolución neolítica como posible punto de inflexión en la configuración de una civilización patriarcal basada en la subordinación de la mitad de humanidad, la consagración de propiedad privada y la acumulación de excedentes y la generalización de la violencia como instrumento de control social

Creo haber leído en algún texto de Engels la tesis de que el nacimiento de las desigualdades sociales y la discriminación de las mujeres es simultánea en el tiempo histórico.

En cualquier caso, todos estos temas son tan apasionantes como complejos de analizar y aún más de ser objeto de conclusiones definitivas. Pero “La serpiente vencida” es un esclarecedor relato por muchas de estas hipótesis y una amena lectura para quien esté interesado en conocer el origen de muchas de nuestras construcciones culturales, entre ellas la milenaria vinculación de la mujer al mal que se ha ido reencarnando en diversas imágenes: Eva, Pandora, Hécate, Lilith… hasta llegar a la Gilda cinematográfica por señalar un icono moderno.

Para todos los interesados el libro se puede encontrar el la Librería de Mujeres. Yo lo encontré buscando entre la estanterías de este establecimiento, animado por la invitación de una de sus propietarias de encontrar “algún tesoro” entre los anaqueles. Encontré “La serpiente vencida”: un verdadero tesoro en la isla de igualdad que representa la Librería de Mujeres.

 

 

 

 

Lilith, reina de los demonios

Lilith, reina de los demonios

 

 

 

 

Rompida de la hora

albalate-030Asistí ayer a la rompida de la hora en Albalate del Arzobispo, un pueblo enclavado en el Bajo Aragón. La rompida de la hora es esencialmente una reunión de miles de personas que provocan un ruido atronador con bombos y tambores a las doce de la noche del Jueves Santo.

Se trata, no obstante, de un celebración con muy escasas connotaciones religiosas, al menos de la religión oficial que impusieron a sangre y fuego los seguidores de la superstición galilea. De hecho, los participantes en la rompida se sitúan mirando al Ayuntamiento y de espaldas al templo de los galileos.

No conozco la historia de esta celebración ni el impulso que lleva a miles de personas a “romper la hora” una vez al año, en una ceremonia para la que ensayan durante meses y que desemboca en una especie de impresionante ritual de resonancias paganas.

No conozco la historia de la celebración pero ayer, cuando los tambores y bombos empezaron a retumbar en la plaza de Albalate, con la luna asomándose a un costado de la torre mudéjar, me acordé de la historia de Zeus. La diosa Rea, para evitar que su hijo Zeus corriera el destino de sus hermanos -devorados por Cronos-, lo ocultó en una cueva de Creta dejándolo al cuidado de la cabra Amaltea. Para evitar que el llanto del niño le descubriera, los guerreros Coribantes danzaban continuamente entrechocando sus armas y ocultando con su estremecedor ruido el paradero del dios infante.

Ayer pensé que los bombos y tambores de Albalate escondían también un milenario pasado pagano, el rescoldo de nuestra fe en los viejos dioses, frente a la mirada omnipresente y aplastante de los representantes de la secta de los galileos, que llenan estos días las calles con su triste ídolo torturado, humillado y asesinado como un simple ladrón, de un modo que nunca hubiese tenido cabida en las cosmogonías del mundo pagano.

Por eso pensé que la rompida de la hora era una curiosa e inconsciente manera de reivindicar toda la riqueza de nuestro pasado pagano. Una impensada venganza de los viejos dioses orientales, capaces de sobrevivir en el imaginario y los rituales del siglo XXI, pese a 2.000 años de persecución, pese a veinte siglos de intentos por apagar la llama de los dioses olímpicos, pese al saqueo de los templos, la destrucción de las estatuas y la condena a la desmemoria.

Pese a todo, la secta de los galileos pasea estos días a su triste ídolo por las calles mientras en el Bajo Aragón el sonido de los tambores oculta el secreto de la humanidad, la existencia de una sabiduría y religiosidad pagana capaz de sobrevivir a todas las persecuciones.

Bajo la protección de la antigua diosa madre, que se asoma tras la torre mudéjar, los tambores y bombos protegían ayer en Albalate a los viejos dioses paganos mientras los galileos lloran la muerte de su triste, humillado y derrotado ídolo.

 

…. y enmudeció la tierra delante de él


alejandro-magnoHe dedicado las últimas semanas a profundizar en una de las personalidades más apasionantes, magnéticas y arrolladoras de la historia de la humanidad. Hablo de Alejandro el Grande, hijo de Filipo y Olimpíade, rey de Macedonia, hegemon de los griegos, faraón de Egipto y rey de Asia.  Hablo de Alejandro, el único de los mortales que superó las hazañas de dioses y héroes y tocó con sus dedos los límites del mundo conocido. Si alguna vez vivió entre nosotros el hijo de un dios ese fue Alejandro el macedonio.

 

Desde hace años devoro todo cuanto se ha escrito sobre Alejandro y sigo la permanente actualización y relectura sobre su peripecia vital, no sólo en el campo de la literatura y ensayo sino también desde la perspectiva del arte, desde el famoso mosaico de Pompeya al retrato de Andy Warhol que ilustra esta entrada, pasando por las pinturas de las Tumbas de Vergina.

 

amconquistadordelmundoDesde luego, no es sólo el interés por el personaje histórico, con sus luces y sombras, el que ha conseguido proyectar su nombre a lo largo de más de 2.300 años sino esa mezcla de leyenda, mito y realidad que han terminado por confluir en torno al nombre de Alejandro, un ser sobrenatural de una fuerza arrolladora y capaz de acumular sobre su aventura vital todo tipo de relecturas, interpretaciones e inspiraciones de hombres y mujeres de todas las generaciones. Una magnífica aproximación a esa deslumbrante personalidad es la que ha conseguido Robin Lane Fox con su libro “Alejandro Magno. Conquistador del mundo”. Se trata de un documentado, pormenorizado y ameno ensayo sobre el recorrido vital de Alejandro desde su nacimiento en Pella a su muerte en Babilonia.

 

imagenfichalibroPara los interesados en consultar una buena hoja de ruta sobre esta figura histórica recomiendo “La leyenda de Alejandro”, de F. Javier Gómez Espelosín. En este caso se trata de un interesante recorrido histórico por toda la tradición literaria, cultural y legendaria que acompaña la figura de Alejandro, desde las primeras producciones propagandísticas contemporáneas a su expedición de venganza contra el imperio persa a las más recientes adaptaciones cinematográficas que han quedado atrapadas por la magia del personaje.

 

Es precisamente ese cruce de miradas, de interpretaciones y opiniones encontradas uno de los elementos de mayor atractivo de esta historia.

 

Porque a la imagen del Alejandro arrollador, emulador de Aquiles, hijo de Amón y vengador de los griegos, al civilizador genial que quiso aunar en un reinado universal a hombres de todas las razas y culturas se superpone la visión del rey que sucumbió al poder y la gloria, el hijo de dios al que la muerte sorprendió en Babilonia, el asesino de Clito el Negro, seducido por la barbarie, los lujos y las glorias del Oriente que había conquistado, el gobernante cuestionado por Séneca o Lucano y admirado por Augusto o Julio Cesar.

 

Y al lado de esta historiografía quedan algunos vestigios de lo que fue la voz de los vencidos, los pueblos que vieron la fulgurante campaña de Alejandro como un sucesión de destrucciones, matanzas y devastación, de extremo a extremo del oriente conocido. Es la voz que a duras penas ha llegado a nosotros y que contraponen a la figura de Alejando Magno la visión de Alejandro “el Maldito”, la que aún podemos rastrear en textos como el Libro de los Macabeos: “Sucedió después que Alejandro, hijo de Filipo, rey de Macedonia, y el primero que reinó en Grecia, salió del país de Cetim y derrotó a Darío, rey de los persas y de los medos; ganó muchas batallas, y se apoderó en todas partes de las ciudades fuertes, y mató a los reyes de la tierra, y penetró hasta los últimos términos del mundo, y se enriqueció con los despojos de muchas naciones; y enmudeció la tierra delante de él. Y juntó un ejército poderoso y de extraordinario valor; y se engrió e hinchó de soberbia su corazón”.

 

En fin, pocas historias hay tan apasionantes como la de Alejandro, el hijo de Zeus que amaba a Homero y dedicó su vida a hacer cosas “dignas de Alejandro”. De su gloria el mejor testimonio es el lamento de Julio César junto a las columnas de Hércules.


YO SOY ANTINUCLEAR

Perfil de Facebook de Manuel Granda
octubre 2017
L M X J V S D
« Jun    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Estadísticas

  • 60,932 visitas

Acabar con el hambre

Help end world hunger

Páginas