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Primarias PSM: El deseo y la realidad II

Un compañero al que respeto mucho me contesta a través de Facebook a mi última entrada en esta bitácora haciéndome saber que es posible que haya que contemplar otras variables para dar una lectura adecuada a los datos. Su tesis central es: “Tú mismo muestras como los ministros mejor valorados obtienen unos resultados claramente superiores y los ministros menos valorados la peor”.

Su lectura me hace pensar que quizá está en lo cierto y busco los datos que me ayuden a aclarar la cuestión, aunque el precio sea entrar en el proceloso mundo de las encuestas que quería evitar. Por ello elijo las del CIS y su índice de valoración de ministros de octubre de 2007 (el último publicado antes de las elecciones de marzo de 2008) para confeccionar unas tablas que establezcan una relación entre la valoración de los ministros y su “tirón electoral” en las últimas elecciones generales en las provincias en las que concurrieron como cabeza de lista.

El resultado es el siguiente:

Provincia Cabeza de lista Valoración CIS octubre 2007 Diferencia resultados electorales en 2008
Valencia Mª Teresa Fernández de la Vega 5.23 – 2,11
León José Antonio Alonso 5.02 + 2,68
Cádiz Alfredo Pérez Rubalcaba 4.91 + 0,36
Alicante Bernat Soria 4.51 -1,14
Cantabria Elena Salgado 4.47 + 2,53
Salamanca Jesús Caldera 4.44 -0,6
Barcelona Carme Chacón 4.30 + 5,04
La Coruña César Antonio Molina 4.30 +0,82
Orense Elena Espinosa 4.24 +6,24
Murcia Mariano Bermejo 4.14 -2,37
Málaga Magdalena Álvarez 3.70 -2,99

 Si establecemos la línea de corte entre los más valorados aproximadamente a mitad de la tabla el resultado es dispar. Los seis ministros más valorados (entre el 4,4 y el 5,23) obtienen resultados que oscilan entre una ganancia electoral de 2,53% de Elena Salgado, en Cantabria, y el -2,11% de Fernández de la Vega en Valencia. Esta disparidad es mayor en el caso de la parte baja de la tabla (ministros valorados con una puntuación entre 4,30 y 3,70). Aquí se produce una mayor disparidad entre los casi 3 puntos que se perdieron en Málaga y los 6,24 que se gana en Orense.

Si nos sirve como punto de comparación la última valoración de Trinidad Jiménez  (Barómetro de Julio de 2010) es de 3,9.

Si la variable que introducimos es la del nivel de conocimiento los resultados son los siguientes:

Provincia Cabeza de lista Nivel de conocimiento
CIS octubre 2007
Diferencia resultados electorales en 2008
Valencia Mª Teresa Fernández de la Vega 85% – 2,11
Cádiz Alfredo Pérez Rubalcaba 77,7% + 0,36
Salamanca Jesús Caldera 64,9% -0,6
Barcelona Carme Chacón 57,2% + 5,04
Málaga Magdalena Álvarez 53,5% -2,99
León José Antonio Alonso 51,1% + 2,68
Cantabria Elena Salgado 51% + 2,53
Murcia Mariano Bermejo 48,4% -2,37
Orense Elena Espinosa 45,7% +6,24
Alicante Bernat Soria 35,7% -1,14
La Coruña César Antonio Molina 33,7% +0,82

 Lo curioso, en este caso, es que una candidata que por nivel de conocimiento popular está situada en la parte baja de la tabla es la que obtiene mejores resultados respecto a las elecciones anteriores. Por el contrario, el tirón electoral de los tres ministros cuya “popularidad” está por encima del 60% oscila entre el -2,11 y el +0,36.

El nivel de conocimiento de Trinidad Jiménez era en julio de 2010 del 68%.

Soy consciente del problema de comparar estas magnitudes dado que tanto el nivel de conocimiento como el de valoración están sacados de una muestra realizada en el conjunto del país y no provincia por provincia. Pero me sirven para desmontar la tesis de que “los ministros mejorar valorados obtienen unos resultados claramente superiores”. Los datos no dicen eso. Tampoco dicen lo contrario, claro está. Ser más o menos conocido o más o menos valorado por su labor de ministros no garantiza unos mejores resultados electorales de forma automática. Tampoco lo contrario.

Lo que yo creo que dicen los datos, insisto, es que los resultados electorales dependen poco del “tirón electoral” que se le atribuya al candidato por el hecho de ser conocido o popular o por sus índices de valoración en el ejercicio de su cargo de ministro. Al no ser una garantía no debería ser el elemento clave a la hora de decidir nuestro voto en unas primarias. Lo que me lleva a defender la idea de que debemos decidir nuestro voto analizando de forma individual quién es el mejor de los candidatos para nosotros por su proyecto, su trayectoria, su compromiso en la defensa de nuestras ideas, alejándonos del engañoso mundo de las encuestas que pueden inducirnos a confundir nuestros deseos con la realidad contrastada en el pasado. José Andrés Torres Mora lo ha explicado infinitamente mejor que yo en un reciente artículo publicado en El País.

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Encuestas vs. elecciones: el deseo y la realidad

En la Agrupación Socialista de distrito Centro estamos viviendo con gran intensidad  un debate abierto y transparente con motivo del proceso de primarias. El objetivo es que, a través del intercambio de puntos de vista y argumentos, lleguemos a nuestra cita con la urna en la disposición de elegir al mejor candidato del PSM a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Ya he comentado en esta misma bitácora las razones que me llevan a decantar mi voto por Tomás Gómez. Eso no impide, lógicamente, que escuche con atención las razones y argumentos de los compañeros/as que han decidido dar su voto a Trinidad Jiménez. Son opiniones valiosas que me hacen reflexionar. De mis conversaciones con los compañeros/as que apoyan a Trinidad Jiménez, con los que he hablado estos días extraigo una idea fuerza que todos ellos han situado en la cabecera de su argumentario: Trinidad Jiménez es más conocida, es más popular, tiene más tirón, puede darnos ese plus de votos que arrebate la mayoría a la derecha. En esencia es el mensaje machaconamente difundido por algunos medios de comunicación y magníficamente sintetizado en el sms que hemos recibido todos los militantes hace unos días: “Solo Trini puede ganar-encuesta Pais. Con Trini PSOE 6,5 puntos más…”.

Es un argumento que he oído, en ocasiones pronunciado desde la profunda convicción de que es cierto y, en muchas ocasiones también, trufado de la ilusión, la esperanza de que sea verdad aunque quien lo defiende no las tenga todas consigo.

La repetición de esta idea me ha hecho pensar mucho: ¿es posible que sea cierto? ¿es posible que esté obcecado en negar validez a unas encuestas tan ampliamente difundidas? ¿Mi niego a ver la realidad de las ventajas electorales del tirón de una candidata con “popularidad” y “tirón”?

No soy experto en encuestas pero en la Universidad dedique un año completo a aprender cómo detectar las trampas en las lecturas que se hace de las mismas. Y, desde luego, en las publicadas en los últimos días, hay unas  cuantas trampas. En cualquier caso decido alejarme del resbaladizo terreno de las encuestas y buscar una tierra más firme para iniciar la reflexión.

Afortunadamente hay precedentes cercanos en el tiempo: es práctica común en nuestro sistema político la estrategia de situar en la cabeza de las listas a personas “con tirón” y “conocidas” en un intento por movilizar el voto y aprovechar ese plus de popularidad. El resultado de experimentos de este tipo en las listas del PSM-PSOE es bien conocido en Madrid y no es preciso abundar en ello.

Pero ¿y en otras latitudes? En las últimas elecciones generales, de hecho, varios ministros del gobierno encabezaron las listas en diversas provincias. Su condición de ministros les daba esa proyección mediática, ese nivel de conocimiento y popularidad que se presupone idóneo a la hora de captar más votos. ¿Cuáles fueron los resultados? He elaborado una pequeña tabla para ilustrarlo a partir de los resultados electorales reales:

Provincia Cabeza de lista 2004 2008 Diferencia
Orense Elena Espinosa 31,39% 37,63% +6,24
Barcelona Carme Chacón 41,68% 46,72% + 5,04
León José Antonio Alonso 46,82% 49,5% + 2,68
Cantabria Elena Salgado 40,90% 43,43% + 2,53
La Coruña César Antonio Molina 39,07 39,89% +0,82
Cádiz Alfredo Pérez Rubalcaba 50,67% 51,03% + 0,36
Salamanca Jesús Caldera 39,69% 39,09% -0,6
Alicante Bernat Soria 42,08% 40,94% -1,14
Valencia Mª Teresa Fernández de la Vega 42,18% 40,07% – 2,11
Murcia Mariano Bermejo 34,94% 32,57% -2,37
Málaga Magdalena Álvarez 49,72% 46,73% -2,99

 Los datos son los que son y seguramente se prestan a muchas lecturas. La que yo hago es la siguiente:

  1. El hecho de que un ministro/a, con toda su popularidad y “liderazgo social” a sus espaldas, encabece una lista no garantiza la obtención de una mejoría espectacular de resultados. En 2008 hubo dos casos llamativos de mejoría (Carme Chacón y Elena Espinosa) y ejemplos también de lo contrario (Mariano Bermejo y Magdalena Álvarez). En la mayor parte de los casos el experimento se saldó con resultados escasamente diferenciados de la cita electoral precedente.
  2. Desde luego, ser conocido o “popular” no es malo ni resta apoyos (gracias al proceso de primarias Tomás Gómez disfruta de hecho de unos niveles de conocimiento impensables hace un año y eso beneficia al Partido en su conjunto). Pero la clave es que la “popularidad” no garantiza nada.
  3. ¿Qué modelo se ajustará más a la realidad madrileña? Será el “efecto Trini” similar al “efecto Espinosa”,  o por el contrario nos encontraremos con algo similar a lo sucedido en Murcia, Málaga o Valencia? ¿O nos quedaremos como estábamos, como es el significativo caso de un peso pesado como Rubalcaba en Cádiz?
  4. En cualquier caso parece que los ciudadanos, en su conjunto, no son demasiado proclives a dejarse deslumbrar por los potentes focos de la popularidad y emiten su voto teniendo en cuenta otros factores más complejos y más permanentes en el tiempo.

Lo cual me lleva a la casilla de salida en mi reflexión sobre a quién dar mi voto. Y me inclino por premiar el trabajo continuado, la preparación de alternativas, la tenacidad y la coherencia del trabajo desarrollado por el conjunto de los militantes socialistas madrileños, encabezados por Tomás Gómez, en los últimos tres años.

O lo que es lo mismo: a optar por la realidad del trabajo hecho y orillar los deseos alimentados por encuestas que los resultados electorales, en muchas ocasiones, terminan por desmentir sumiéndonos en la tristeza y la decepción por la oportunidad perdida.

Con todo, el mejor antídoto, la mejor vacuna contra ese futurible, no es otro que el trabajo que hemos realizado los socialistas en estos tres años. Un trabajo pegado al terreno, una labor de escucha e implicación en los problemas y necesidades que tenemos los ciudadanos madrileños.

A partir de ese trabajo sí es posible recuperar el gobierno de la Comunidad para esa mayoría social progresista a la que apela directamente Tomás Gómez en sus intervenciones, desde su convicción, compartida por muchos de nosotros/as de que los ciudadanos sabemos, en nuestra vida cotidiana, que sólo el esfuerzo, el trabajo y la tenacidad termina por dar frutos.

Porque es el trabajo el que termina movilizando la ilusión y es el trabajo y la tenacidad la que nos ha puesto en disposición, a la mayoría de los ciudadanos, de cerrar el largo capítulo de la hegemonía del PP en la región.

Música para unas primarias

Realmente es posible dar buenos argumentos con humor, una sonrisa y buen talante. Gracias, compañero jubilado de Moratalaz por la lección.

Por qué creo que Tomás Gómez será un buen presidente de la Comunidad de Madrid

El PSOE y el PSM han decidido activar el proceso de primarias, toda vez que al menos dos compañeros hasta ahora, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez, han anunciado recientemente su disponibilidad a encabezar las candidatura de los socialistas madrileños en las próximas elecciones autonómicas.

De forma que todos/as los socialistas de Madrid estamos convocados a elegir de forma directa al candidato/a de nuestro Partido tras un proceso de debate democrático y transparente en el que tendremos ocasión de intercambiar argumentos, razones e ideas con la vista puesta en que nuestra decisión final sea la mejor, la más conveniente para los intereses de nuestro Partido y del conjunto de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid.

Cómo socialistas que somos encararemos este proceso con la disposición no sólo de convencer al resto de compañeros/as de nuestras propias ideas sino, lo que es más importante, con la actitud de escuchar, valorar y estar abiertos a cambiar de opinión si los argumentos de otros compañeros/as se revelan más acertados o certeros en el curso del debate. No podría ser de otra forma en un Partido en el que la democracia y el respeto a la diversidad es parte de su forma de actuar desde hace más de 131 años.

A la espera de que se produzca ese debate en el seno del Partido, en cada una de sus Agrupaciones, yo me inclino a pensar que Tomás Gómez es el mejor candidato con el que podemos encabezar nuestra lista electoral.

Mi postura la puedo resumir en mi convencimiento de que Tomás Gómez será un magnífico presidente de la Comunidad de Madrid y está en disposición de inaugurar un nuevo período de gobiernos progresistas para nuestra región, tras muchos años de hegemonía de la derecha.

He visto a Tomás en mi distrito, en el transcurso de los dos coloquios ciudadanos que se celebraron en los últimos meses en los barrios de Embajadores y Palacio y  Universidad y Justicia. En estos debates, en los que participaron cerca de medio millar de vecinos/as, he visto a Tomás Gómez defender una nueva forma de hacer política y unas nuevas prioridades para el gobierno de nuestra Comunidad.

Pero sobre todo le he visto escuchar a los ciudadanos/as, tomar muchas notas y ofrecer respuestas y compromisos ante las cuestiones que le planteaban los ciudadanos. He visto a Tomás reconocer errores, comprometer su palabra y dar alternativas, sin rehuir ninguna cuestión ni pregunta de las planteadas. Gómez se ha comprometido a mantener este formato de diálogo con los ciudadanos cuando sea presidente de la Comunidad de Madrid, tal y como hizo cuando fue alcalde de su ciudad, Parla.

Tomás Gómez representa una forma de hacer política más cercana, más accesible a los ciudadanos frente a la altanería, soberbia y desprecio por los auténticas prioridades de los vecinos de los gobiernos de la derecha encabezados por Aguirre, una presidenta que no admite preguntas ni siquiera en muchas de su ruedas de prensa y comparecencias públicas.

En sus años como secretario general del PSM he visto a un Tomás Gómez convencido de que la legitimidad de su actividad política descansa fundamentalmente en cumplir con los compromisos adoptados con aquellos que lo elegimos. Ha sido un secretario general firme en sus convicciones y compromisos, que ha resistido presiones y defendido los intereses de los madrileños por encima de cualquier otra consideración. Eso le convierte en la clara alternativa a una forma de hacer política, la de la derecha de Aguirre, que convierte sus cargos públicos y/o orgánicos en el trampolín de sus propias ambiciones políticas y pone las instituciones públicas y la estructura de su organización política al servicio de intereses que nada tienen que ver con las preocupaciones de los ciudadanos de Madrid.

Con todo, no pienso que Tomás Gómez sea un ser excepcional, una especie de héroe mítico llegado para salvarnos ni obrar milagros electorales o multiplicar con su sola presencia los panes, los peces y los votos. Todo lo contrario, hay miles de socialistas que reúnen las cualidades que he mencionado hasta ahora, incluida sin duda la compañera Trinidad Jiménez. Claro que tampoco creo en los milagros ni en que sea posible multiplicar los apoyos electorales con golpes de mano propagandísticos o sorpresas de última hora.

Más bien creo en el trabajo serio, la dedicación activa y la ilusión tenaz puesta en el trabajo del día a día. Ese es el modelo que creo que representa Tomás Gómez. Y en este sentido sí creo que Tomás Gómez tiene algunos elementos que le convierten en una opción más creíble para los ciudadanos madrileños y para sumar los apoyos necesarios para cambiar el gobierno de la Comunidad.

Tomás Gómez dio un paso al frente, tras las últimas elecciones autonómicas, en un momento muy delicado para el Partido Socialista de Madrid. Mientras algunos hubieran preferido volver a gestionar los restos de un nuevo naufragio electoral, Tomás Gómez asumió el reto de confiar en el trabajo de base de los militantes como palanca de cambio para recuperar la confianza mayoritaria de los madrileños. Sin atajos. Desde entonces hemos visto cómo centraba su trabajo en Madrid, sin ningún otro objetivo que no fuera poner en marcha un proceso de cambio que permitiera la recuperación de gobierno de la Comunidad y los Ayuntamientos para desarrollar desde ellos políticas progresistas de transformación social. A ello ha dedicado Tomás Gómez los últimos años de su trabajo político y lo ha hecho con dedicación y tenacidad, favoreciendo la participación de miles de militantes y ciudadanos de Madrid.

Estoy plenamente convencido de que una sociedad como la madrileña sabe valorar en su justa medida este trabajo y sabe perfectamente que Tomás Gómez es la mejor imagen de un PSM unido, fortalecido y preparado para gobernar tras un intenso proceso de trabajo centrado en dar soluciones y alternativas a los problemas de los madrileños.

 Un PSM que ha recuperado la conexión con los ciudadanos y está preparado para hacer realidad sus sueños colectivos.


YO SOY ANTINUCLEAR

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